¿Qué son los geoparques?

 

Desde hace varios años la Red Global de Geoparques, junto a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), vienen trabajando en pos de valorizar y fortalecer los lazos entre las comunidades, su patrimonio geológico y sus territorios, sabiendo que se trata de vínculos indisolublemente unidos a la historia misma de la humanidad.

La herramienta escogida para tal fin son los denominados Geoparques Globales, concebidos como espacios protegidos que contienen un conjunto de sitios geológicos y patrimoniales de singular relevancia (científica, estética, histórico-cultural, etc.), organizados dentro de límites específicos, y administrados mediante estrategias participativas de conservación, educación y geoturismo. 

Concretamente, y según el PROGRAMA INTERNACIONAL DE CIENCIAS DE LA TIERRA Y GEOPARQUES (PICGG – UNESCO), los geoparques son “…zonas geográficas únicas y unificadas en las que se gestionan sitios y paisajes de importancia geológica internacional con un concepto integral de protección, educación, investigación y desarrollo sostenible…”

Los geoparques parten de ese patrimonio geológico excepcional para buscar un enfoque integral capaz de abarcar las dimensiones sociales, culturales y económicas de los mismos.

En primer lugar, la construcción social refiere al contexto local y de la microrregión, pues los geoparques nacen cuando la propia comunidad se concientiza y moviliza entorno a su patrimonio geológico y natural. Estos espacios no son diseños institucionales impuestos desde esferas superiores de gobierno, ni construcciones teóricas de una elite académica; por esto mismo tampoco se trata de categorías territoriales exentas de apropiación por parte de los habitantes. Los geoparques brotan del interés de los propios actores locales, quienes asumen la responsabilidad de gestionar y difundir su patrimonio más entrañable. Este enfoque de formulación técnicamente definido como bottom-up (de abajo-arriba), constituye una de las características más definitorias y alentadas desde UNESCO. 

En segundo lugar, el patrimonio intangible y la herencia cultural resultan esenciales por cuanto conectan al hombre con su territorio, reforzando la identidad y sentido existencial; son factores que enriquecen la relación sistémica entre las personas y el entorno natural, favoreciendo nuevos modelos mentales capaces de repensar el espacio territorial, generando conocimientos e impulsando la innovación. 

En tercer lugar, los geoparques promueven el desarrollo integral, por cuanto implican la dinamización y reactivación de los capitales intangibles (capital humano, capital organizacional, capital social, capital cognitivo, capital cultural, etc.), fundamentales para que emerjan auténticos procesos de crecimiento económico, cambio social, y conservación ambiental.

Esta participación activa en el desarrollo de actividades económicas sostenibles, tiene como uno de sus principales instrumentos el impulso del geoturismo. Según la declaración de Arouca, podemos definir a este último como una actividad que sustenta y mejora la identidad de un territorio, considerando su geología, medio ambiente, cultura, valores estéticos, patrimonio y bienestar de sus residentes. El turismo geológico se asume como uno de los diversos componentes del geoturismo.

Asimismo, agrega la declaración, el turismo geológico es una herramienta fundamental para la conservación, la divulgación y la valorización del pasado de la Tierra y de la Vida, incluyendo su dinámica y sus mecanismos, y permitiendo al visitante entender un pasado de 4.600 millones de años para analizar el presente con otra perspectiva y proyectar los posibles escenarios futuros comunes para la Tierra y la Humanidad.

Esencialmente el diferencial turístico radica justamente en ese efecto acumulativo de experiencias vivenciales. Recorrer sitios geológicos y patrimoniales que atestiguan millones de años, caminar por lugares históricos, degustar alimentos típicos, apreciar las tradiciones artísticas, escuchar relatos ancestrales, reconocer las manifestaciones culturales, y disfrutar de los entornos paisajísticos y comunitarios, son  algunas de las aventuras que permite un geoparque. La habilidad de quien gestiona consiste en saber tejer y enriquecer todos esos componentes tangibles e intangibles del lugar. 

Finalmente, los geoparques desarrollan una fuerte lectura educativa, orientada a la interpretación, comunicación y conservación del patrimonio geológico. Resulta pertinente que los geositios y sitios de interés cuenten con programas educativos y de conservación del patrimonio geológico, cuidando los vínculos con el resto de los valores patrimoniales, tanto naturales como culturales. Todo esto, a su vez, se articula con las actividades turísticas y recreativas, promoviendo el empoderamiento ciudadano y los usos públicos responsables.

 

 

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